Los misterios de Julio Verne. Un océano dentro de la Tierra

Hace pocos días me sorprendió la noticia del hallazgo de una cápsula del tiempo que podría haber pertenecido al escritor Julio Verne, de acuerdo a varios objetos que han sido hallados dentro de ella. Fue hace dos años cuando se produjo un descubrimiento científico sin precedentes, se demostró que nuestro planeta podría contener una enorme masa de agua en su interior y los medios relacionaron la noticia con el libro de Verne “Un viaje al centro de la Tierra”, donde los protagonistas de la novela de aventuras emprenden un extraordinario viaje hacia el interior del planeta y descubren un gran océano lleno de vida en su interior.

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Fuente: Periódico ABC

¿Tenía razón Julio Verne en su teoría sobre la presencia de océanos dentro de la Tierra? ¿Fue realmente Verne un personaje adelantado a su tiempo, un visionario?

Un océano dentro de La Tierra

Muchos científicos siempre han considerado que las novelas de Julio Verne van más allá de ladescarga ciencia ficción propiamente dicha. Algunos incluso lo tachan de visionario, pues muchos de los descubrimientos científicos e inventos tecnológicos que aparecen en sus novelas han sido una realidad años después de su publicación. Sólo debemos leer las páginas de “20.000 leguas de viaje submarino” o “De la Tierra a la Luna” para ser testigos de hazañas e inventos entonces prodigiosos.

Fue en marzo de 2014 cuando los medios de comunicación dieron la esperada noticia y la novela “Viaje al centro de la Tierra” se convirtió en el núcleo de las actuales hipótesis geológicas.

Investigadores de la universidad de Alberta en Canadá han podido demostrar la increíble teoría de que existe agua almacenada en minerales que se encuentran dentro del manto terrestre, en la zona de transición entre el manto superior y el inferior, a unos 650 kilómetros de profundidad.

Graham Pearson, autor principal de la investigación, explicó en una entrevista que “la zona de transición podría contener tanta agua como todos los océanos del mundo juntos.”

Esta gran aventura científica al interior de la Tierra comenzó en 2008 cuando miembros del equipo de Pearson hallaron, en un golpe de suerte, un diamante que contenía un mineral llamado Ringwoodita. Sorprendió que este mineral tuviera un elevado contenido en agua, de hecho la muestra obtenida dentro del diamante tenía un 1,5 % de agua respecto a su peso total (ésta, aunque no lo parezca, es una cantidad considerable), lo que demostraría al fin que existe un gran volumen de agua almacenada en el interior del planeta. Me pareció curioso que la ringwoodita jamás había sido encontrada en la superficie terrestre, sólo en fragmentos de meteoritos o sintetizada en laboratorio.

Aquel diamante, de escaso valor económico y con unos 100 millones de años de antigüedad, se halló enterrado en el lecho de un río en la zona de Juina (Brasil) en 2008, pero la inclusión de ringwoodita que contenía no fue descubierta hasta el año 2009. La investigación resuelve la incógnita sobre si el centro de la Tierra es seco, total o parcialmente húmedo dando en parte la razón a un imaginativo Julio Verne cuando sus personajes surcan en una balsa las aguas doradas del océano terrestre.

Pero… me surge una pregunta. ¿Cómo llegó el agua al interior del manto para quedar atrapada en las rocas? El equipo científico nos habla de dos teorías: la primera cuenta que el agua podría haber llegado hasta el manto terrestre desde los océanos, a través de procesos geológicos como la subducción; la segunda nos explica que el agua permanece en el manto desde los orígenes de la Tierra. Dos teorías diferentes que explicarían la presencia de “oceanos de agua” a grandes profundidades.

Viaje al centro de la Tierra

Para entender la importancia de este descubrimiento y cómo era el mundo abisal de la novela de Verne, os propongo emprender un extraordinario viaje hacia las profundidades de la tierra.

Travesía desde la superficie terrestre hacia el núcleo

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Vamos a viajar en una nave especial que nos llevará directos hacia el mismo núcleo de la Tierra con paradas en cada una de las capas que la componen. Abróchense los cinturones que vamos a despegar.

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Capas de la Tierra Fuente: https://www.comofuncionaque.com

     1. De la superficie terrestre hasta el manto:

Comenzamos nuestro largo periplo en la capa que nos sostiene, por la que caminamos y construimos nuestras ciudades y casas, la corteza terrestre. Esta corteza tiene un espesor de unos 12-70 kilómetros, profundidad que varía según la zona en la que nos situemos.

La corteza oceánica se encuentra en las cuencas oceánicas y se compone principalmente de una roca llamada basalto. La corteza continental, más rígida y dura, está formada por materiales de los continentes así que dependiendo de nuestro punto de partida, nos será más fácil comenzar o no el viaje.

Deberemos saber, como buenos capitanes de la nave, que la corteza terrestre está dividida en fragmentos llamados Placas Tectónicas, las cuales “flotan” como si fueran barcos sobre el manto terrestre.

     2. Del manto superior hasta el núcleo

Nuestra nave ha llegado con facilidad al manto superior terrestre, que se extiende desde los 12-70 km hasta unos 650-700 km de profundidad. Hace muchísimo calor en el exterior de la nave, pues la temperatura a gran profundidad de la Tierra aumenta por cada kilómetro que descendemos hacia el núcleo. En este punto ya no podríamos salir al exterior de la nave.

Los materiales que recogeríamos en nuestras muestras serían silicatos de hierro y silicatos de magnesio, como el olivino.

Es en la zona de transición donde nos situamos ahora, entre el manto superior y el inferior. Es aquí donde abunda el mineral conocido como ringwoodita originando el “océano” de agua atrapada entre las abundantes vetas. Mi imaginación me lleva a recorrer de memoria las palabras de Julio Verne…

“... Al principio no vi nada. Acostumbrados mis ojos a la obscuridad, se cerraron bruscamente al recibir la luz. Cuando pude abrirlos de nuevo, me quedé más estupefacto que maravillado.

—¡El mar! —exclamé.

—Sí —respondió mi tío—, el mar de Lidenbrock. Y me vanaglorio al pensar que ningún navegante me disputará el honor de haberlo descubierto ni el derecho de darle mi nombre.

Una vasta extensión de agua, el principio de un lago o de un océano, se prolongaba más allá del horizonte visible. La orilla, sumamente escabrosa, ofrecía a las últimas ondulaciones de las olas que reventaban en ella, una arena fina, dorada, sembrada de esos pequeños caparazones donde vivieron los primeros seres de la creación. Las olas se rompían contra ella con ese murmullo sonoro peculiar de los grandes espacios cerrados, produciendo una espuma liviana que, arrastrada por un viento moderado, me salpicaba la cara. Sobre aquella playa ligeramente inclinada, a cien toesas, aproximadamente de la orilla del agua, venían a morir los contrafuertes de enormes rocas que, ensanchándose, se elevaban a una altura tremenda. Algunos de estos peñascos, cortando la playa con sus agudas aristas, formando cabos y promontorios que las olas carcomían. Más lejos, se perfilaba con gran claridad su enorme mole sobre el fondo brumoso del horizonte. Era un verdadero océano, con el caprichoso contorno de sus playas terrestres, pero desierto y de un aspecto espantosamente salvaje. Mis miradas podían pasearse a lo lejos sobre aquel mar gracias a una claridad especial que iluminaba los menores detalles…” 

Extracto de Viaje al centro de la Tierra, Julio Verne.

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Película “Viaje al centro de la Tierra”, 1999

La ringwoodita es una forma de olivino que se encuentra sometida a elevadísimas presiones, por ello las propiedades de los cristales que se pueden ver en el olivino cambian para crear nuevas formas que componen el nuevo mineral. Esto quizás pueda parecer complejo, pero es un proceso increíble, casi alquímico que ocurre bajo nuestros pies.

Cuando traspasemos al fin el manto inferior estaremos a 1900 km de profundidad, muy cerca del núcleo y nos veremos rodeados de roca sólida y muy caliente.

      3.  El centro de la Tierra

Para viajar por el corazón de la tierra deberemos atravesar primero el núcleo externo, a 1900 km de profundidad.

Los materiales que podemos muestrear en el núcleo son hierro (Fe) y Níquel (Ni) principalmente. Nuestra nave viaja a través de un medio fluido muy denso, unos 10 kg/dm3; cualquier grieta en ella nos mataría al instante, pues nos encontramos a unas temperaturas de unos 6650 ºC. ¡Increible! ¿no?

Cuando lleguemos al núcleo interno deberemos atravesar roca sólida y si todo va bien, habremos llegado a nuestro destino, el mismísimo centro de la Tierra, como Julio Verne en su novela.

El viaje de la Ringwoodita:

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Fragmento de Ringwoodita

Sólo falta una cuestión por esclarecer, una curiosidad que atenaza mi mente. ¿Qué avatares tuvo que sufrir la ringwoodita hasta ser descubierta en el lecho del río? Quizás miles de años atrás también inició un viaje desde las ardientes profundidades del planeta.

La ringwoodita es un mineral azul que se encuentra a unos 650-700 km de profundidad en la llamada zona de transición explicada en el apartado anterior. Este mineral sólo se forma a presiones y temperaturas muy elevadas, es muy raro que se encuentre tal cual, sin sufrir alteraciones de sus propiedades, en la superficie terrestre. Debido a esta circunstancia los investigadores piensan que salió muy rápidamente hacia el exterior, en una erupción volcánica alimentada por magma procedente de esta zona del manto.

Como en un cuento de ciencia ficción, el diamante que contenía el mineral fue a parar a unas rocas volcánicas llamadas kimberlitas para luego ser expulsado a la superficie terrestre por violentas erupciones volcánicas que tuvieron lugar  hace miles de años. Allí quedó depositado y transportado por el agua del río hasta que fue encontrado por el equipo de Graham Pearson.

Recorrió un largo viaje que nos ha permitido conocer uno de los mayores secretos del corazón de la Tierra y asomarnos un poco al origen de nuestro planeta. Aún quedan muchos misterios e incógnitas que resolver pero… ¿Debemos leer con más atención a Julio Verne para conocerlas? El tiempo nos lo dirá.

 Enlaces y fuentes de interés

ABC DIGITAL: Julio Verne también acertó con su océano subterráneo

BBC Mundo: La piedra azul que esconde un océano en el interior de la Tierra

Revista NatureTiny diamond impurity reveals water riches of deep Earth

Libro Ciencias de la Tierra; autores: Edward J. Tarbuck y Frederick K. Lutgens; editorial Pearson Prentice Hall; 8ª edición.

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3 comentarios sobre “Los misterios de Julio Verne. Un océano dentro de la Tierra

  1. Pues no sé si será verdad o se acercará a ella, como en el caso de otras historias de Verne, pero leer sus libros, sin duda, nos hace llegar muy lejos. A la Luna o al mismo centro de la Tierra 😀 😀 😀 😀
    Muy completa y detallada tu entrada. Gracias por ella. Que tengas un feliz día 🙂

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡Gracias! jajaja aunque esté comprobado que hay agua dentro de la Tierra seguramente no sea como los mares que conocemos y que bien describe Verne en su libro.
      Aunque puede que simplemente lo viera… ahí lo dejo jajaja
      Un abrazo, tu visita siempre es un placer.

      Le gusta a 1 persona

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